En el 2011 sus ingresos fueron de 147 millones de euros y en el 2006 habían sido de 211 millones. Según las autoridades del gobierno local la mejor solución para solventar la mala situación financiera del casino es privatizarlo pero sus trabajadores se oponen porque temen perder sus puestos de trabajo así como sus beneficios y estabilidad laboral que tienen actualmente como funcionarios públicos.
Las dos sedes del casino serían vendidas por medio de una licitación pública internacional por un tiempo de 30 años con un valor de 500 millones de euros más 30 millones de alquiler al mes. Las arcas del casino están cada vez peor por los altos costos que tiene y por los préstamos otorgados a clientes VIP.
Quienes disputarían la obtención de la licencia para operar este casino serían por un lado los norteamericanos de Caesars Entertainment, luego un grupo de empresarios rusos y franceses que gestionan en la actualidad el casino de Cannes.
Aún no se sabe con certeza si se logrará vender el casino pero la voluntad política existe más allá de muchos obstáculos que se deberían sortear.

