Jugar a los Dados con estilo

4.jpg

El personaje de Eric Cartman en South Park es conocido como el gordo más molesto, racista y egoísta del mundo, que pone en palabras la esencia del anti políticamente correcto que representa el programa. Sin embargo, hay una frase memorable de Cartman que define, con toda ironía, la mirada del público mainstream estadounidense sobre el cine independiente de su país: “una película en blanco y negro sobre cowboys gays que comen pudding”.

Sin embargo, el crecimiento de este sector es innegable, tanto en cantidad como en la calidad fílmica y narrativa de los filmes. Se despliegan cada vez más masivamente los nombres de directores como Paul Thomas Anderson, David Mamet y los hermanos Cohen, a la vez que existen actores que prácticamente se forjan en esas líneas. Tal es el caso de William H. Macy, protagonista que brilla con luz – de neón – propia en la ópera prima de Wayne Kramer, Golpe de suerte.

Macy es Bernie Lootz, alias the cooler, o sea, el enfriador, o, en la jerga de los casinos, aquel que evita que la casa pierda. Sus estrellas están tan desastrosamente alineadas que sólo con el hecho de pararse junto a una mesa provoca automáticamente la pérdida de todas las fichas del jugador que venía bien. Esto evita que Shelly, el dueño del casino Shangri-la en Las Vegas (interpretado por Alec Baldwin) tenga que recurrir a sus métodos poco ortodoxos para salvar a su casino, el último de tipo setentoso que queda en la ciudad de la luz de Nevada. Todo marcha bien hasta que Bernie – el perdedor - se encuentra con el amor en una camarera del casino (Maria Bello). Y su suerte se revierte.

Golpe de suerte es, sin lugar a dudas, una denuncia a la fachada de la ciudad consumista por excelencia y a la marginalidad y soledad que provoca tras ese brillo cegador. Pero, por sobre todo, es una historia humana, con personajes que no son estereotipos, con escenas entrañables, con toques agridulces y guiada por una banda sonora que va del smooth jazz tipo Kenny G al más disfrutable Frank Sinatra. Y más allá de la violencia por momentos insoportable y de las muestras de patetismo decadente, es una historia de amor en la que la suerte juega un rol fundamental.


Close